La matanza - cabolafuente

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La matanza

Fiestas

     
Foto año 2009: Belén González

Hace muchos años…, cuando llegaba el mes de febrero o marzo, las familias de Cabolafuente, compraban 2 ó 3 cochinillos con el fin de engordarlos y durante los nueve meses siguientes, iban alimentando el animal con los restos de comida sobrante y toda la familia, colaboraba en el engorde del animal con, hierba fresca, patatas hervidas, remolachas etc. que, junto con unos puñados de harina de cereal (salbao) , componían el alimento básico del animal.

A medida que se aproximaba el invierno y entrando en los primeros días de frío, se iba planeando la fecha de la matanza, un gran día que preparaban con mucho esmero para juntarse con la familia y ayudarse, lo compartían todo, desde los útiles de la matanza, gancho, cuchillos, banco, etc…, hasta la caldera que disponían, (una)  para toda la familia.

El papel de la mujer era muy importante, pues unos días antes de la fecha señalada, preparaban los baldes, barreños, cazuelas y  compraban las especias necesarias para preparar los embutidos y morcillas. La víspera, se cortaba la cebolla y preparaban el pan para las migas que, junto con el hilo, para atar las morcillas y la sal gorda, eran los elementos imprescindibles e importantes para tener éxito.

El día de la matanza, se consideraba como una gran fiesta, por la mañana muy temprano, los mayores se juntaban y tomaban unas copas de aguardiente y moscatel que junto con unas pastas que el ama de casa había preparado para tal ocasión, servía de desayuno de todos los que con su ayuda, participaban en la matanza del que le decían, "el cochino", ya que pocas veces se usó en Cabolafuente la palabra cerdo.

Cuanta más gente se reunía, mejores momentos pasaban, comían, bebían el excelente vino elaborado en la familia, reían, gastaban bromas y pasaban unos días llenos de convivencia y alegría.

Después del refrigerio matinal, llegaba el momento esperado del día, iban a buscar a la corte al animal, que llevaba desde la noche anterior sin comer y con un poco de trigo en un recipiente lo iban llevando hasta llegar al banco, en muchas ocasiones el animal,  intentaba echar a correr y dar algún que otro susto.

Cuando por fin se conseguía aplacar las iras del cerdo, se le subía en el banco y algún experto familiar o vecino, le clavaba el cuchillo. Las mujeres se apresuraban a recoger la sangre en una caldereta para más  tarde,  elaborar las ricas morcillas.

Pasados estos malos momentos, todo eran risas y alegres comentarios de grandes y pequeños, el trabajo peor había terminado y seguía la alegría mientras se pelaba el cerdo con agua caliente y pajas largas de vencejo que se prendían en una gran hoguera. Una vez chamuscado el cerdo, se lavaba con agua y se raspaba con zoquetas para dejar su piel bien limpia y para finalizar, le sacaban las pezuñas con un gancho.

El animal quedaba preparado para abrirlo y sacar unas pequeñas muestras que el veterinario debía de analizar con urgencia, antes de probar bocado, a continuación, con una estaca que iba de un brazuelo del cerdo al otro y con el fin de poder aguantar el animal, en un agujero en el portal de la casa se colgaba y de este modo, se oreaba el interior del cerdo hasta el día siguiente.

Las madres, abuelas y tías preparaban el almuerzo, que consistía en migas con ajos y pimentón, fritada de hígado, la pajarilla, las criadillas y el morro del cochino, todo estaba buenísimo, al menos en el recuerdo de las personas que tuvimos la suerte de vivir  aquellas inolvidables matanzas.

Terminado el almuerzo, las mujeres hacían dos grupos: uno iba con una de las hijas a  lavar las tripas, mientras que el otro grupo, se quedaba en casa preparando la mezcla de las morcillas.
Una vez rellenas las tripas con el arroz, cebolla, especias etc..,, las morcillas, se iban poniendo al fuego dentro de una caldera con agua. Era muy bonito observar la cocción a la vez que se oían frases como: "¡pincha, pincha, que se rompen!"; "más fuego, que van muy lentas"; o "saca una a ver como están", y todos los chiquillos alrededor mirando el trajinar de las madres.

Después, los hombres ponían a asar la careta del cerdo con esta buena merienda se tomaban unos buenos tragos de vino en la bota, mientras las mujeres, con su labor de sacar las morcillas y extenderlas para que se oreasen y más tarde,  colgadas en varas en los graneros de la casa.

Por la noche, se cenaba las ricas judías blancas que se habían preparado con mucho esmero y que todos decían que estaban muy "ricas" y que junto con las morcillas completaba una cena espectacular..!!,  los chicos nos disfrazábamos con ropa vieja de mayores, corbatas, pantalones etc. Y…,  junto con la música que se preparaba con las, corbeteras, cazuelas, almidez y botellas de anís vacías, organizábamos nuestra fiesta particular  mientras, los mayores jugaban a cartas y preparaban unos buenos bailes que nosotros imitábamos a la perfección. Todo era fantástico y terminábamos rendidos pero intentábamos aprovechar este día al máximo, que estaba lleno de acontecimientos y de novedades para todos.

Pero…, la fiesta de la matanza todavía no había acabado, el segundo día, todos los hombres que participaban en la matanza llegaban temprano para descuartizar el cochino, primero, se tomaban sus copitas de anís junto con las pastas caseras y seguido se empezaba a cortar,  colocando cada pieza (espinazo, costillares, lomos, jamones, paletillas, cabeza, etc.) en una artesa, al tiempo que cortaban los trozos de magro alrededor de los huesos que servirían más tarde para hacer los chorizos y las güeñas.

Tener en la familia una máquina de picar carne,  era todo un lujo en aquella época, las había contadas en el pueblo, así que las familias que no disponían de ninguna máquina, se la pedían prestada la picadora a la vecina más próxima y así picaban y embutían la carne para hacer los chorizos y con la carne de menor calidad, se elaboraban las güeñas.

A continuación se preparaba el adobo en los baldes y se colocaban dentro los huesos, los lomos, los costillares, las orejas, la lengua, etc.

La conservación de estas carnes constituía una gran despensa de alimentos que servían para el suministro de todo el año. Al sacarlos del adobo unos días después, se colgaban en el techo de los graneros.

La güeña y las morcillas se empezaban a consumir lo primero, pero los chorizos, lomos y costillares se metían en las ollas con aceite y manteca y a las dos o tres semanas siguientes, se preparaba otra gran fiesta familiar. Las mujeres cortaban a trozos los chorizos, lomos y costillares y, tras dares una vuelta en la sartén, eran colocados en ollas que contenían aceite y manteca. La conservación de estos alimentos era larga y constituían la base de la alimentación durante la época de la recolección de la cosecha.

El cerdo era probado por la mayoría de los familiares y vecinos, pues aquellos que no participaban directamente en la matanza, recibían un puchero de calducho que era el caldo de hervir las morcillas, donde se le echaban zurrapas y tenía restos de alguna morcilla que al hervir, se había reventado, también se añadían especias que le daban un sabor buenísimo que junto con alguna morcilla y un trozo de carne se les acercaba para que lo probaran.

La cena del segundo día de la matanza era muy especial, igualmente nos juntábamos y los trabajos más agotadores ya habían pasado, todos estábamos mas relajados y de buen humor, dando paso a contar historias graciosas, ocurrencias y anécdotas que nos hacían reír y una vez acabada la cena continuaba la diversión de gastar bromas, jugábamos a las cartas todos contentos y felices hasta la hora de dormir.

Esta última noche nos hacía duelo terminarla, pero dentro de nuestra mente, no faltaba la ilusión de pensar en las matanzas de los años siguientes.

A partir del año 2006 y desde la Asociación Cultural, hemos querido recordar  momentos no tan lejanos de nuestra historia,  haciendo un pequeño homenaje a nuestras gentes y el resultado fue…, fenomenal..!!, más de 240 personas acudieron a nuestro pueblo y con la colaboración de todos y desde este año,  empezamos hacer de nuevo la matanza del cerdo,  convirtiendo esta jornada  en uno de los días..,  inolvidables..!!.


 
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